Universidades Laborales
Las Universidades Laborales españolas en su Historia
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Ricardo Zafrilla Tobarra, castellano-manchego y tercero de siete hermanos, nace en Albacete (España) unos años después de acabada la fratricida guerra civil española (1936-1939) por lo que su niñez transcurre dentro del período autárquico del primer franquismo, en el seno de una familia de clase media, dedicada desde el siglo XVIII a la fabricación artesana de cuchillería.
Con once años de edad, cuando se encuentra cursando el segundo curso de bachillerato, se ve en la necesidad de compatibilizar estudio y trabajo. Actividad ésta última que ya jamás abandonará.
Durante los diez años que restan hasta alcanzar su mayoría de edad adquiere las correspondientes destrezas en la actividad cuchillera, artesana e industrial, aprendiendo y desarrollando las fases de fabricación, almacén, facturación y canales comerciales lo que le lleva a viajar, muy prematuramente, por la Península Ibérica y los archipiélagos de Baleares y Canarias. Al propio tiempo concluye los estudios de Bachillerato Elemental (con Reválida) y los de Magisterio.
Trabajo y estudio le suponen las correspondientes carencias en el desenvolvimiento y formas de vida que cualquier joven tiene en estas edades y, también, adquirir tempranamente formas de madurez que le marcarán en su vida.
A los veintiún años de edad, supera con éxito las oposiciones libres al Magisterio Nacional y es nombrado funcionario de carrera de la Administración Civil del Estado por lo que abandona definitivamente la actividad empresarial familiar en la que se ha formado durante toda su adolescencia.
Durante tres años consecutivos ejerce como Maestro en la provincia de Albacete siendo su primer destino una aldea de un latifundio manchego en el que permanece solamente el primer trimestre del curso académico, ya que, con motivo de comentar en las clases -los alumnos son labradores analfabetos- el derecho de éstos a percibir la paga extraordinaria en efectivo, y no una limosna en especie, recibe animadversión y pérdida de las facilidades domésticas que se le venían concediendo por parte de administrador y mayordomo de la finca.
Estas facilidades consistían en que se le facilitaba alojamiento gratuito en la misma casa de labor donde también lo hacían sus alumnos, los labradores, en una de las dependencias de almacenamiento de granos -en todo caso en condiciones precarias, hoy día inadmisibles- compartiendo con ellos tanto su compañía en las comidas como el menú, pues dado que la finca estaba a varios kms. de distancia del pueblo, sin medios públicos de transporte, no tenía más remedio que caminar por el campo hasta llegar a una carretera comarcal y hacer autostop o aceptar, como así fue, las facilidades de transporte particular de los dueños. Cuando, las dificultades afloran una pequeña motocicleta de segunda mano fue la perentoria solución. En todo caso, las deterioradas relaciones irían aumentando.
La "colaboración" del Gobernador Civil con los terratenientes propietarios le llevan a tener que dejar su destino siendo "aconsejado" para permutar su puesto de trabajo por otro situado a casi doscientos kms. de distancia en el que habría de emplear casi dos días en llegar pues se encuentra en plena Sierra de Segura y Cazorla (frontera con la comunidad andaluza), en la cota 1.200, siendo la última hora del trayecto a pie por caminos de herradura.
Dentro del Magisterio Nacional se especializa, a más de en alfabetización de adultos, en Educación Física. La labor de inculcar y preparar a los jóvenes en la práctica del Atletismo sería resaltada por un prestigioso medio de comunicación de Catalunya. Al igual que su lucha a favor de la pluralidad informativa sería distinguida con un "laurel" por el periódico madrileño Diario 16 de Pedro J. Ramírez. Tras superar las pruebas de acceso a la milicia universitaria, presta en la misma su servicio militar obligatorio alcanzando el grado de Sargento en el Arma de Caballería.
En 1966 abandona el Magisterio Nacional pasando a la situación de excedencia especial como Supernumerario e inicia su labor educadora en las Universidades Laborales en las que consolidaría al ganar en oposiciones libres la plaza de docente, grupo C, desempeñando diversas responsabilidades como Director de Colegio y Residencias de Estudiantes con destinos localidades de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares) y de Catalunya (Tarragona).
En 1968 es destinado al País Vasco como Jefe de Residencias de la Universidad Laboral de Éibar (Guipúzcoa). La falta de entendimiento y desencuentro con el director de dicho Centro -el hecho de su fallecimiento hace que se omita cualquier crítica- junto con la enorme barrera ideológica y educativa existente entre ambos, le llevan a tomar la decisión de solicitar el traslado nuevamente a Catalunya (Universidad Laboral de Tarragona) donde, por sus años de residencia en dicha comunidad obtiene los beneficios que el derecho civil español establece. Posteriormente, asciende -también por oposición- a los grupos B y A de la escala docente de Universidades Laborales.
Sus primeros escarceos con la cultura inglesa se producen al año siguiente al prestarse como voluntario para participar, en colaboración altruista, con el International Voluntary Service al norte de Inglaterra (Rochdale-Lancashire).
Concluidos los estudios de licenciatura en la Universidad de Barcelona, desarrolla una frenética actividad de formación en congresos, reuniones, cursos, seminarios, etc., fundamentalmente en aspectos relacionados con el mundo de la Historia de la Educación y Didáctica y su Metodología, así como, la publicación de artículos de opinión en prensa diaria y otras revistas especializadas locales.
En la España predemocrática y en asamblea electoral, es elegido por sus compañeros para formar parte de una comisión mixta que habría de negociar con el Ministerio de Trabajo -del que dependían las Universidades Laborales- las condiciones laborales de su grupo que, curiosamente, atentaban hasta con las propias leyes emanadas de la dictadura franquista (el Fuero del Trabajo).
Esta legítima actividad le acarrearía enemistad personal con el Secretario General de Universidades Laborales que sumada a su afiliación en un sindicato catalán clandestino, a la sazón ilegal en la España predemocrática, le ocasionarían serios problemas. Así pues, al convocarse oposiciones libres de acceso a cuerpo de profesores del grupo A, no se le admite la instancia para competir en las mismas. Acababa de morir el General Franco y denuncia la situación ante el ministro Solís Ruiz quien la atiende y ordena la convocatoria especial de oposiciones para aquellos a los que se les ha negado el derecho de participación. Un tribunal presidido por un profesor que había desempeñado el cargo de Gobernador Civil suspende únicamente al opositor Ricardo Zafrilla Tobarra.
Un año más tarde vuelve a opositar y, pese a aprobar las oposiciones al grupo A, de la Escala Docente de Universidades Laborales con el nº 12, no se le reconoce el derecho obtenido a ocupar vacante lo que le lleva a recurrir la injusticia ante el Director General de Servicios Sociales, quien con flagrante patada al Derecho desestima firmando en contra de lo establecido en todo un Real Decreto de la Jefatura del Estado (una de los escasas medidas legislativas que se dieron en los últimos meses de la enfermedad del general Franco por lo que tuvo que firmar el Rey, como Jefe de Estado en funciones).
La valiente actuación del Presidente del Tribunal, Prof. Dr. Montenegro Duque, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Valladolid, al incluirlo en las listas de aprobados, junto con la brillante actuación de la Sala Segunda de lo Contencioso-Administrativo, de la Audiencia Territorial de Barcelona, corrigen la injusticia siendo condenado el Ministerio de Trabajo, en sentencia firme e inapelable, para concederle la plaza legítima y holgadamente conseguida.
En los dos años que tardó en salir la sentencia, vuelve a opositar y gana otra vez la plaza. Esta vez con el nº 1 de su promoción. No obstante, se vería obligado a solicitar a la Sala auto de ejecución de sentencia defendiéndose por sí mismo y teniendo en la parte contraria al Abogado del Estado. Finalmente, en su resolución, la Sala, desestimaba las pretensiones de la abogacía estatal y aceptaba la totalidad del administrado.
En 1978 regresa a su tierra natal ejerciendo como catedrático en la Universidad Laboral de Albacete donde practica fuerte oposición al entonces director de la misma, “nombrado a dedo” por la UCD, y a quien considera que con su forma de dirigir ni ha beneficiado ni beneficia a la tierra manchega. Como represalias se le abre expediente administrativo que fue sobreseído. Tras conseguir que el director sea destituido (1981) se traslada a la Comunidad Valenciana, Complejo Educativo de Cheste (Valencia) para después de tres cursos académicos de impartir docencia en dicha comunidad regresar otra vez a la Universidad Laboral de Albacete.
En 1987, en votación electoral, es elegido por sus compañeros para desempeñar la máxima autoridad de este centro docente durante tres años, como director y jefe de personal. Durante su mandato imprime un carácter pluridimensional a esta imstitución educativa de tal modo que es dotado de las suficientes infraestructuras de las que carecía desde sus inicios, esto es, nueva biblioteca, polideportivo con gimnasio cubierto, nuevas instalaciones en cocinas y comedores, calefacción, aumento de las plazas para alumnos residentes, organización y dotaciones a departamentos docentes, informatización, etc. En el exhaustivo aprovechamiento de las instalaciones se llega a acoger en las dependencias del mismo a la flamante Facultad de Derecho albacetense.
Con la colaboración del alumnado realiza trabajos de investigación que son premiados por Ayuntamiento, unos, y por Junta de Comunidades, otros. Favorece e impulsa, también, la participación del alumnado -de la especialidad de Moda y Confección Industrial de la Universidad Laboral de Albacete- en el orden internacional con la presencia en centros educativos y empresas especializadas (rama textil) en la industriosa ciudad alemana de Bilifield (Westfalia), siendo recibidos por el alcalde de la ciudad y otras autoridades educativas de las que se hace eco el diario Westfalenpost.
Otras responsabilidades que desempeña, en su condición de catedrático, las constituyen la participación como miembro de tribunal en las oposiciones que se celebran en Madrid y Valladolid para acceso al cuerpo de Profesores Agregados y Catedráticos de Bachillerato en la especialidad de Geografía e Historia, bien en calidad de presidente o de secretario. También participa con la Subdirección General de Cooperación Internacional en el primer programa de intercambio para el profesorado de la Unión Europea lo que le conduce a conocer "in situ" el modelo educativo de Holanda. Y con la Consejería de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha con la que colabora como asesor pedagógico en Bournemouth (Inglaterra). Con carácter privado ha viajado por los cinco continentes, incluidas Australia y Melanesia, y recorrido todos los países de la Europa Occidental y parte de la Europa del Este.
El proyecto de creación de la Universidad de Castilla-La Mancha le conduce a investigar otros modelos de acción en diferentes universidades españolas. Las conclusiones de su investigación son publicadas durante varios días de los meses abril y mayo 1980 en la prensa local de Albacete. Posteriormente, el modelo de creación e implantación de la universidad castellano manchega incorporaría parte de los paradigmas que propone.
A comienzos de la década de los noventa ocupa la plaza vacante de catedrático de Geografía e Historia en el emblemático Instituto de Bachillerato nº 1 "Bachiller Sabuco" de Albacete abandonando definitivamente la docencia en las Universidades Laborales que, si bien se habían oficialmente extinguido en 1978, no lo es menos que continuaron funcionando en un verdadero galimatías jurídico, administrativo y con diversas nomenclaturas otra década más.
A finales de la citada década, y dentro de la estructura del Instituto, pasa a desempeñar sus funciones docentes en el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia; circunstancia ésta, que le permitirá impartir con carácter voluntario clases lectivas a parte de la población reclusa de la Prisión Provincial de Albacete.
Sus méritos y/o circunstancias personales le llevan a ingresar como Caballero en la Real Orden de Caballería de Santa María del Puig (Valencia), cuyo Vice-Gran Maestre es en esa época el Excmo. Sr. D. Sabino Fernández Campo, Conde Latores y Grande de España.
En febrero de 2000, D. Carlos de Borbón, Infante de España y Duque de Calabria, le otorga Carta de Hidalguía por reunir -de forma fehaciente- los requisitos exigidos en la Real Cédula promulgada por S.M. el rey Carlos III de España, con fecha 18 marzo 1783, pasando así, a formar parte, con todos los derechos y deberes, de los Hidalgos de España.
Veinticinco años consecutivos como trabajador docente en las Universidades Laborales, ejerciendo en cinco de las diecisiete comunidades autónomas del Estado en las que se localizaban estos centros, tras ganar las correspondientes oposiciones a todos los grupos de la Escala Docente, le suponen una experiencia nada desdeñable.
Así, pues, su pensamiento, respecto de las Universidades Laborales, debe ser considerado de indudable valor y prestigio en unas instituciones nunca bien conocidas por la escasez de estudios tanto de ámbito nacional como sectorial y, en algún caso denostadas (hasta el propio Tierno Galván habría de cometer un grave error de desconocimiento acerca de ellas), pocas veces analizadas y, en el mejor de los casos, desde la parcialidad política con el resultado de injustas detracciones o alabanzas inmerecidas, junto con un importante vacío bibliográfico le lleva a la investigación de las mismas.
El resultado es la primera tesis doctoral, publicada por la Universidad de Castilla-La Mancha, de la totalidad del período histórico en que nacieron, se desarrollaron y se extinguieron estos centros docentes. Es de justicia evocar al historiador griego Polibio, cuando hace ya dos mil años, consideraba inexcusable el conocimiento del pasado histórico para el normal desarrollo de las sociedades presentes y futuras: "...ninguna educación es más apta para los hombres que el conocimiento de las acciones pasadas (...) la instrucción y ejercicio más seguro en materia de gobierno, es la enseñanza a partir de la historia" (Historias, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1972 libro 11, capítulo I).
Para concluir no puede omitirse la cita de Collingwood: "La materia de conocimiento de la historia no es el pasado como tal, sino aquel pasado del que nos ha quedado alguna prueba de evidencia" (Idea de la historia, México, FCE (1952); y las Universidades Laborales están evidenciadas por las huellas arquitectónicas que han dejado en la geografía española y en el rastro cultural que imprimieron al medio millón de alumnos que pasaron por sus aulas.
Ricardo Zafrilla Tobarra, independientemente de cualquier resultado de su quehacer histórico, puede cantar bien alto que jamás le quitaron, ni podrán quitarle, "lo bailao", esto es, la satisfacción del deber cumplido.